Asignatura pendiente.
Todos los que tenemos pendiente el aprendizaje correcto de una lengua extranjera, que por regla general suele ser el inglés, siempre hemos pensado que una buena inmersión lingüística podía ser la clave para sacarnos la espina. En mi caso, lo máximo que había durado en “inmersión” era una semana, en microviajes de los que realizaba como trabajador agobiado.
La penúltima vez, ya tuvo un aspecto más real de inmersión, pues duró dos meses, sin ningún contertulio español al alcance, y rodeado de personas que hablaban ingleses de todos los países del mundo. Fue en Nueva Zelanda, y no lo recomiendo como inmersión inicial si sólo vas a tener como referentes a los lugareños, llamados kiwies, porque corres el riesgo de no enterarte de nada y traumatizarte en tu indefensión lingüística. De cualquier manera, a los dos meses ya casi no tenía que pedir repeticiones a la gente, y muchos ni se daban cuenta de que no tenía ni chorra de inglés. Un mes más y hubiera sido el cambio de tendencia, de cuesta arriba, a cuesta abajo. Pero el tiempo y las circunstancias…
Y ahora estamos en otra inmersión. ¿la definitiva?
Inmersión peculiar.
Resulta que la Real Academia que limpia, fija y da esplendor al español, tiene diversas acepciones para inmersión:
- f. Acción de introducir o introducirse algo en un fluido.
- f. Acción de introducir o introducirse plenamente alguien en un ambiente determinado.
- f. Acción y efecto de introducir o introducirse en un ámbito real o imaginario, en particular en el conocimiento de una lengua determinada.
La tercera define este fenómeno e introduce el concepto “ámbito imaginario”, que me deja un poco perplejo en cómo aplicarlo a una inmersión lingüística. Ellos
sabrán, que doctores tiene la academia. La primera es la que me da pie a explicar el tipo de inmersión en el que me encuentro.
- Introducirse en un fluido -
Podemos asimilar el fluido a las personas y situaciones que te van a rodear, con las que vas a estar en completo contacto, ya que un fluido te cubre por completo al sumergirte en él. (Arquímedes, que era buzo, ya dijo algo al respecto.) Pues bien, mi inmersión la estoy haciendo un un líquido cenagoso, pastoso, espeso, heterogéneo, vamos, nada idílico desde el punto de vista de una inmersión lingüística perfecta en medio de Inglaterra, rodeado de perfectos ingleses, con su acento perfecto de Bebecé y su té de las 5.
Os hago una descripción, para que comprendáis el porqué.
Estoy ubicado en Malasia, y me muevo a caballo entre este país y Tailandia. No son dos países en los que la población sea precisamente bilingüe, en Malasia se habla Malayense y en Tailandia el Tailandiano (joking
). Algunas personas, las relacionadas con el turismo, el comercio, rascan algo de inglés, siempre con una sonrisa en la boca y el “yes” preparado, que significa “no he entendido nada, pero jejé”. Por lo tanto, la calle no va a ser escuela para mi inglés. En el barco donde estoy, la familia del jefe, con la que compartimos muchos días, sí habla inglés. Ella es de Singapur, con un perfecto y comprensible inglés; él, francés, políglota en lenguas europeas y asiáticas; y los hijos hablan inglés entre ellos. Aquí sí tengo buen apoyo. Tal vez el único. Con otros europeos, australianos y americanos que tengo contacto, no llego a compartir mucho y no me sirven. Pero la mayor parte del tiempo la paso a bordo, en compañía de la tripulación, todos ellos indonesios.
Ahhhh! ¡qué joya de tripulación! Ellos me hacen entender que la inmersión lingüística no deja de ser otro “invento” de nuestra sociedad consumista para que se mueva gente y gaste dinero. Ellos sí lo tienen claro. Ellos me han trasmitido algo que relativiza la necesidad de hablar perfectamente un idioma. Si pretendes comunicarte, no es necesario llevar puesto el matasellos de “hablador perfecto”, o “yo he hecho inmersión lingüística, ¿y tú?”.
Uno de ellos, el mayor, no tiene ni idea de inglés, y él preocupado… Hace su trabajo dentro de sus habilidades, que no son pocas, y, lamentablemente, me he de comunicar con él a través de un interlocutor. Cierto es que ya rasco algo de Indonesio, y de vez en cuando les sorprendo con alguna frase que hasta se entiende, pero es insuficiente para los menesteres diarios. Otro, el cocinero, 19 años, sabe algo de inglés, suficiente para que tarzán y él se entiendan, y a mi ya me va bien. Tenemos un límite de complejidad de ideas a transmitir, pero lo vamos superando. El último, el housekeeper, 19 años también, de no saber nada ha pasado a empezar a hablarlo y a entenderlo lo suficiente como para dirigirnos directamente entre nosotros.
Si esto no es una inmersión cenagosa, no sé cómo calificarla. Que conste que no la valoro negativamente, sólo la describo como la percibo, y la saco del contexto más ortodoxo y happy flower de “inmersión ligüística”.
Herramientas de comunicación.
La necesidad te hace desarrollar herramientas, o aplicar las ya existentes. Al principio, vi que era necesario tener algún tipo de comunicación supralingüística, o no íbamos a hacer nada. No me quedó más remedio que introducir algunos vocablos fácilmente aplicables a múltiples situaciones por su polivalencia.
De esta manera, aprendieron :
- Angawa, que significa: vamos, adelante, sí, de acuerdo, tira, mueve, ya, etc. El significado está en base al contexto y a la gesticulación con la que lo acompañes. Es una palabra ampliamente usada por Tarzán para dirigirse a todos sus colegas de la selva, lo cual le da solvencia plena.
- Ñaka, que hace referencia a todo lo que se cierra, muerde, etc.
- Flaka, variante de la anterior que se aplica cuando algo golpea, se cierra de golpe, etc.
- Pararrrrr, directamente del español.
Algunas más hay, pero con estas somos capaces de coordinar la maniobra de atraque de nuestro barco de 30 metros. Da para un premio, seguro.
(Sí, ya sé que algunos amigos más próximos me preguntarán por qué no he introducido el unga, que es de lo más polivalente, pero es que más de 4 palabras podía ser traumático en un principio).
Su genialidad reside en que han incorporado estos palabros al propio hablar entre ellos. Están charlando tranquilamente y puedes oír entre sus frase, angawa, flaka, etc. Esta mañana, estaba el cocinero haciendo un pedido por teléfono a un proveedor, y le iba soltando un angawa cada dos o tres frases. Me partía de risa.
El Malayo (Bahasa Melayu) y el Indonesio (Bahasa Indonesia)
Es el mismo perro con distinto collar o el mismo idioma puesto en diferente país. No es un lenguajillo cualquiera: lo hablan más de 240 millones de personas. Está en el ranking de los 40 principales. Su fonética es muy parecida a la nuestra, de tal manera que tanto mi pronunciación del Indonesio, como la suya del español, es perfecta (y si no, hay que escucharles cantar la canción de los lunis antes de acostarse, tienen una dicción mejor que los de la tele).
Cosas curiosas:
- Ellos deletrean el abecedario como nosotros, con la misma pronunciación: a, b, c, d, e, etc.
- Muchas palabras son iguales, tal vez por la influencia portuguesa: bandera, oli, gratis, y otras.
- Pillan del inglés todo lo que les falta, pero lo escriben tal como lo pronuncian: disember (december), kaunter (counter), poscod (post code), teksi (taxi), tank (tank), sistem (system), seks (sex), sains (science), bas (bus), etc.
- No conjugan los verbos, no hay género gramatical, no hay pluralización, vamos, que en traducción directa es como los indios de las películas o Tarzán de los monos.
- Para indicar grado o cantidad, doblan la palabra: putri (chica), putri-putri (un grupo de chicas).
English spelling
En la pronunciación de su inglés, no hay desperdicio.
Os pongo una lista e intentad entresacar qué significa. Más abajo, la solución.
Sepén,
Sepénic.
Fliiss
Secuta
Sep-pareit
Semól
Sep-pen
Elep-pen
Nep-par
Sepensip
Sepid
Secrú
Sik
Sepicenglic
Pronúnciese con la boca lo más retorcida posible.
La traducción es:
Spain
Spanish
Place
Scooter
Sprite
Small
Seven
Eleven
Never
Expensive
Speed
Screw
Six
No speak english (el NO lo hacen con la cabeza, no se pronuncia)
Conclusión
Sumergido, lo estoy, seguro. Con españoles de España he hablado con 2 estos meses. Con gente que habla español, alguno más. Siempre de pascuas a ramos, y no todas las semanas…
Que el fluido en el que estoy sumergido no es ginebra inglesa, seguro, se parece más a un chocolate espeso y grumoso, pero es más divertido.
Y siempre queda el consuelo de que ya haremos la inmersión “reglamentaria” en otra ocasión.
Pero,… y lo que nos divertimos?
Selamat malam, que se puede traducir, libremente, por Sayonara, baby, time to sleep.