Animal abuse. The Hunger Games.

El maltrato animal se manifiesta de muchas maneras.

A veces la justificación es “cultural”. No hace falta más que ver qué pasa con los toros en España. Otras veces la excusa es el ocio. Lo vemos en algunos circos y en algunos parques zoológicos. Cuando se mezcla ocio y maltrato animal, a muchos nos dan ganas de darnos de baja como seres humanos. (ver Toro de la Vega)

Aunque hace tiempo que encuentro depresivo visitar los zoológicos de los países que visito, a veces vuelvo a picar. El márketing publicitario puede esconder tras cortinas educativas, científicas, conservacionistas, etc, ejemplos de dejadez y maltrato animal. Con el ánimo de ver en directo algún animal de la zona, fuimos a visitar el zoo de Songkhla, en el sur de Tailandia.

En su web proclaman:

The Zoological Park Organization’s Aspiration

“To become an international informative wild-life preservation institution”

Missions

Maintaining the task of preserving wild animals for education and returning them to their natural habitats, contributing the public with integrated knowledge of wild animals, improving management standards and welfare of animals in unnatural habitats.

(Ver web del zoo)

Tigre asiático en el Zoo de Songkhla sometido a maltrato animal.

Continúa leyendo si quieres ver el maltrato animal al que someten a sus huéspedes…

El maltrato animal como ocio y educación

La alimentación de los animales de los parques zoológicos me da la impresión de que es algo de vital importancia para mantener en buena salud a los ya sufridos animales. En el zoológico de Langkawi (Malasia) y en el de Songkhla pude ver cómo una parte fundamental del negocio consiste en vender al visitante toda clase de comida para que alimenten ellos mismos a los animales.

Sin embargo, no a todos los animales les dan de comer los visitantes. El ejemplo más chocante y de donde saco el título oportunista del escrito, fue el espectáculo que se ofrece varias veces al día coincidiendo con la hora de comer de los tigres.

Este animal se puede seguir encontrando en la naturaleza en el sudeste asiático, la India, Rusia y algunos sitios más. Es majestuoso y precioso. Entonces viene el hombre, le deja pasar hambre hasta que le cuelgan los pellejos, y le enseña a humillarse al ritmo de música escandalosa para poder acceder a unas piezas de carne mientras la gente ríe, aplaude y hace fotos. Esto ocurre tres veces al día. Lo grabé en vídeo para poder difundirlo:

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