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Tana Toraja, espiritualidad y buenos alimentos.

No creo que haya ningún colectivo humano que permanezca indiferente ante la muerte. La espiritualidad es una hecho transversal en todas las culturas, y cómo se hacen cargo de sus muertos, es un hecho diferencial y distintivo. Algo nos dice que hay que favorecer el tránsito del alma del mundo terrenal a su siguiente estadio, sea en los cielos o en los infiernos, en compañía de diablos o de ángeles.

La casa tradicional de Tana Toraja es el Tongkonan. Cada familia tiene la suya. La cubierta parece inspirada en los cuernos del búfalo, animal venerado aquí.

En Tana Toraja tienen claro que una cosa es el espíritu y otra el saco de huesos que resta tras el fallecimiento. Esta región se encuentra situada en la parte oeste de la isla de Sulawesi, cerca de la parte central. La vida gira en torno a las ceremonias dedicadas a los difuntos. Un primer funeral se realiza a la muerte de la persona y el cuerpo se mantiene en la casa familiar, tal vez por meses, mientras se prepara el segundo. En éste, se llevarán a cabo sacrificios de animales, danzas, comida, etc. Vamos, el fiestorro.Los lugares ceremoniales, Rante, se encuentran en cada aldea, y están formados por las casas tradicionales con cubierta en forma de cornamenta de búfalo o Tongkonan. El estatus social de la familia se concreta en el dispendio. Contra más nobleza y riqueza, mejor y más pomposa ceremonia. Estas son multitudinarias, y, en temporada, es continuo el tráfico de procesiones en dirección a los lugares ceremoniales. El Tomate, nombre autóctono para las ceremonias, permite liberar a la familia del difunto de toda clase de infortunios futuros. Sin comentarios. Durante los meses de julio y agosto, los miembros de las familias dispersos por la isla y más allá de la misma, vuelven a Toraja para participar en las ceremonias de los parientes. Los medios de transporte, autobús básicamente, se llenan. Las carreteras están en muy mal estado, y por eso las categorías de los billetes que ofrecen las compañías de autobuses están determinadas por el tipo de suspensión del autobús. El recorrido desde Makassar, de unos 350 km, ocupa entre 10 y 12 horas.

El búfalo es el animal sagrado del lugar. Se les sacrifica en las ceremonias, pues creen que sus almas acompañarán a la del humano en el viaje al más allá. Pedazo búfalo albino. Unos 400 millones de rupias o más. Incluye servicio de desparasitación.Son especialmente apreciados los albinos, cuyo precio es altísimo y reflejan el poderío económico y el nivel social de la familia que los pueden adquirir. Si en vez de ser albino total, tiene manchas oscuras, o siendo oscuro, tiene manchas claras, el precio varía, siempre preciando lo más claro. También se sacrifican cerdos. Aquí son oscuros, más pequeños que nuestro cerdo blancuzco pero igual de escandalosos. La manipulación de los gorrinos es peculiar. Se pueden adquirir en el mercado de ganado de Lemo, donde te lo empaquetarán con bambú para que te lo puedas llevar en el coche, carretilla o moto.

En una ceremonia que estuve, me acerqué a la zona de sacrificio, donde los cerdos eran matados, troceados y guisados en continuo, uno detrás de otro. La técnica difiere mucho de nuestras matanzas. Al cerdo se le acuchilla entre las costillas, tumbado, y el desangrado no es total. Todo la operación se lleva a cabo en el suelo, sin más que unas reusadas hojas de bananera a modo de mantel. Sin preguntarle si se ha muerto del todo, se le abre a la altura de la panza y se extrae todo el tema de vísceras. El cerdo todavía se revuelve en el suelo mientras le sacan las tripas. Especial cuidado ponen en que no se rompa ningún intestino y lo ponga todo perdido, para ello, con un manojo de hierbas, elaboran dos tapones que son colocados en ambos extremos del sistema digestivo. Una vez vaciado el cerdo, es tirado a las llamas, donde se churruscan los pelos y la piel se tinta de carbonilla que va a servir, a la vez, como saborizante para el posterior cocinado.

La carne y la grasa son cortadas en tiras e introducidas junto con una selección de hierbas, medicinales según ellos, en tubos de bambú. Todo esto se hace en el suelo, ni siquiera usan un banco donde apoyarse, en medio de una mezcla de sangre seca y fresca, barro, hierba e inmundicias que dista mucho del concepto occidental de manipulación higiénica de los alimentos.

Ni mencionar nada referente a control veterinario. ¿Lo qué de lo cuálo? Eso sí, luego nos invitaron a comer. El menú era arroz con cerdo y anguila asada. El mejor cerdo que he comido en mi vida salió de esos tubos de caña de bambú. “Enak”, delicioso, que dicen por aquí.

Y ala, a comer. El cerdo más sabroso que he comido nunca. Y es que el fuego lo puede todo. En la mano, una jarra de Balok, una bebida alcohólica hecha de la savia de la palmera fermentada el mismo día. En Malasia lo tomé acompañando un lagarto al curry.Para acompañarlo, una copa de Balok, o savia de palmera aceitera fermentada en el mismo recipiente donde se recoge del árbol. Esta bebida alcohólica es la misma a la que me invitaron en Malasia los amigos de David Munusammy el día que visitamos la plantación ilegal de Toddi. Aquel día el menú fue lagarto al curry, pero creo que el cerdo de Toraja al bambú lo supera.

Os habréis dado cuenta de que han aparecido las palabras cerdo y alcohol. ¿Cómo es esto posible tratándose del país con más musulmanes del planeta? En realidad, la mayoría de los habitantes de Toraja son cristianos protestantes. También hay una minoría musulmana. Estas son las religiones adquiridas durante las colonizaciones, pues anteriormente las creencias iban más en la línea animista y politeísta. A pesar del establecimiento de las religiones monoteístas, por acuerdo en las comunidades, decidieron mantener los aspectos tradicionales de las ceremonias que habían sido practicadas por sus antepasados.

Los difuntos de mayor nivel económico son enterrados después de las ceremonias en tumbas escavadas en la roca. Les acompañan bienes materiales, pues creen que les serán útiles allá donde vayan. Un poco de contradicción espiritual-materialista si habíamos quedado que estábamos despidiendo el alma en su viaje al más allá. Todavía muerto puedes destacar más si tu riqueza te permite disponer de un nicho escavado cuanto más alto mejor en las paredes rocosas. Parece una pequeña comunidad de vecinos.Para los menos pudientes, se destinan unos ataúdes de madera esculpidos en troncos con forma de cerdo o búfalo. Se disponen en paredes, cuevas o entrantes rocosos donde se fabrican repisas de madera en las que se amontonan los ataúdes. Con el tiempo, se secan o pudren y todo acaba cayendo al suelo, dejando los huesos dispersos y las calaveras sonriendo a todos los visitantes. Es curioso como los lugareños no dan importancia a este hecho. Nosotros nos ponemos muy nerviosos si los huesos de nuestros parientes no están a buen recaudo en el ataúd y bien enterrados. Aquí se les amontona o ignora en la calidad de lo que son: materia inerte vacía de alma.

Bien en las tumbas escavadas en las paredes, bien en los ataúdes dispuestos en repisas, se destina un lugar para los Tau tau, o muñecos en madera que representan a cada uno de los difuntos.Es que da miedo... Más que los huesos. La mayoría reproducen fidedignamente a su correspondiente, otros tiran más bien de plantilla y son similares entre ellos. Visten ropas que fueron propiedad del difunto y se les coloca en una especie de palcos donde miran al exterior contemplando cómo los turistas les disparan fotos.

A los niños se les entierra en huecos naturales o excavados en grandes árboles. No sé exactamente por qué.

Estando de visita en una zona de tumbas, al pie nos encontramos con unas gorrineras con cuatro cerdos dentro de ellas. Un fuego con un gran caldero hierve lentamente pegado a ellas. Se nos acercan dos mujeres a saludar y les preguntamos al respecto. Se trata de cerdos que están siendo alimentados con comida guisada, pues así crecen más rápido y con carne más sabrosa. Su destino es el de ser bien cotizados para los sacrificios rituales. Me preguntan por los cerdos en España. Supongo que no estarán al tanto de los casos de corrupción y se refiere a los cerdos de granja. Les explico que nosotros los criamos de una manera mucho más industrial, y que luego los procesamos y los convertimos en todo tipo de productos conservados. Ellos no hacen conserva. Se interesan por cuáles son los productos a los que me refiero, y aquí, la tecnología, obra un milagro sólo posible hoy en día. Esto son jamones, esto, chorizos, esto embutidos... Tecnología al servicio del intercambio cultural.

Desenfundo el iphone, cargo el google, pestaña de buscar imágenes, tecleo “jamón serrano” y les muestro los resultados. No salen de su asombro, no sé si del teléfono o de los jamones. A continuación les busco chorizos, fuets y otros embutidos. Como puedo, y con la ayuda de Mayke, les explicamos un poco cómo se hacen, y, ellas asienten según van entendiendo.

Quién sabe si acabamos de poner la semilla de una futura y floreciente industria de embutidos de cerdo en la isla.

Aquí el vídeo de las fotos:

 

Aquí las fotos sin vídeo:

Tana Toraja – Indonesia